Escribir un diario íntimo es fácil. Lo difícil es hacer que esas confesiones funcionen en una pista de baile sin perder la honestidad.
Ese es el balance que busca Chloe Florence con su nuevo EP, “Endlessly Borrowed”. La artista de Montreal, que ya había llamado la atención con un cover viral de Amy Winehouse y sencillos previos como “Golden Hour” , abre un capítulo donde su formación en jazz y R&B colisiona de frente con la música dance.
No se trata de un rebrand forzado hacia el club, sino de una integración natural. Chloe describe este proyecto como “completamente natural y sin presión”, permitiendo que algunas canciones surgieran en una sola sesión y otras maduraran durante semanas.
Desconectar para conectar
El EP navega por distintos estados de ánimo, pero hay puntos altos que definen la experiencia. El focus track, “Rhythm of Love”, cumple con la cuota de beats irresistibles y letras sentidas. Sin embargo, la propuesta se pone interesante cuando la temática roza la ironía moderna: “Log Off” funciona como un recordatorio suave (pero bailable) de soltar la pantalla y mirar alrededor.
Es un contraste curioso: pedirte que te desconectes digitalmente a través de un track que probablemente escucharás en streaming. Pero funciona. Desde la energía eufórica de “Heaven on the Dancefloor” hasta la profundidad emocional de “Borrowed” (el cierre reflexivo del EP), Chloe logra que la fiesta tenga un trasfondo narrativo.
¿Por qué darle play?
Disponible desde el 10 de octubre, “Endlessly Borrowed” es para quienes buscan pop electrónico que no se sienta plástico. La voz de Chloe tiene ese matiz “bluesy” de los años 40 que le da peso a las melodías, evitando que suenen genéricas.
Si tu fin de semana incluye tanto momentos de euforia como de reflexión post-fiesta en el Uber de regreso, este EP es el soundtrack adecuado. Escucha “Log Off” si necesitas una señal para dejar el celular y vivir el momento.
